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Cosmética Cruelty Free, Natural y Ecológica

Cada día me toca lidiar con miles de preguntas sobre cosmética natural y “no invasiva”, sobre si es realmente beneficioso pasarse a la cosmética orgánica o Cruelty free para obtener más beneficios y menos efectos secundarios que con “los químicos” y si como Química opto por esta alternativa o me veo más atraída por los productos sintéticos.

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Mi primer punto a aclarar es que la “cosmética natural” no tiene porque ser “orgánica” ni esta tiene porque ser “Cruelty free” o biodegradable, son conceptos muy distintos que muchos asumen como iguales.

He de decir que no todo el mundo pregunta con amabilidad, y entiendo que muchas personas se sientan confundidas ante esta terminología y quieran exponer su punto de vista ante este tema tan distendido y que tanto está dando que hablar en los últimos tiempos pero lo más importante es no imponer la opinión personal de forma colectiva e informarse muy bien antes de escoger cualquier elección como cierta. En mi opinión estas necesidades han sido creadas y utilizadas por las grandes empresas.En esta ocasión me centrare en aclarar conceptos básicos en este ámbito y empezare como siempre me gusta empezar a mí, aportando datos científicos antes de pasar a una opinión personal.

Según la UE (1976), un cosmético es:

Toda sustancia o preparado destinado a ser puesto en contacto con las diversas partes superficiales del cuerpo humano, con el fin exclusivo o propósito principal de limpiarlas, perfumarlas o protegerlas, para mantenerlas en buen estado, modificar su aspecto y corregir los olores corporales.

Los cosméticos están regulados por la legislación tanto a nivel de la unión europea como española. Las normativas comunitarias regulan la libre circulación de productos en la comunidad europea, protegen al consumidor y obligan a una transparencia en la información de los productos.

En nuestro país existen unas normas legales y bastante estrictas que regulan las actividades sobre los cosméticos en base a su fabricación, distribución, aplicación, empaque…

Estas son:

  1. La ley General de Sanidad, que regula todas las acciones que permitan hacer efectivo el derecho a la protección a la salud.
  2. La ley General de la Defensa de los Consumidores y Usuarios.
  3. La Ley del Medicamento. El Gobierno determina qué cosméticos pueden ser autorizados, homologados o certificados según su riesgo para la salud.
  4. Reglamentación Técnico-Sanitaria, donde se detalla:
  • La definición de cosmético. Sus condiciones técnico-sanitarias. Información y trámites para la autorización.
  • Criterios de calidad.
  • Técnico responsable.
  • Instalaciones de fabricación.
  • Inspección.
  • Infracciones y sanciones.

Por lo que cualquier cosmético bajo un uso responsable es inocuo para la salud, me parece muy importante dejar este punto claro y hacer ver que tanto la unión europea y más en concreto nuestro país tiene un sistema de control de calidad muy exhaustivo por lo que esos miedos ante la utilización de algunos cosméticos son infundados.

Pese a todo existen algunas lagunas legales en la que no se especifican claramente ciertos ámbitos dentro de la cosmética, son conceptos que muchas empresas usan a su favor para crear confusión y para poner títulos a sus productos que no son ciertos, aún así la ley no los penaliza al estar situados dentro de esta “laguna” legal en la que se encuentran, vamos a poner algunos ejemplos:

Cosmética Natural:

La Unión Europea no recoge ley o normativa que determine los productos cosméticos que pueden considerarse o certificarse como naturales ni los criterios que se deben tener en cuenta para calificarlos como tal, sin embargo hay organismos privados que certifican y recogen ciertas características generales que deben seguir, de esta manera se puede decir que podemos considerar cosmética natural a aquella elaborada con productos de origen vegetal (aceites esenciales, flores, frutos, raíces, etc.), mineral (agua, arcilla, sal marina, etc.) o animal (cera de abeja, jalea real, cochinillas para crear el color rojo carmín…).

De esta manera se crea un margen en el que un cosmético puede están constituido por un 95% de componentes naturales y el 5% de síntesis.

Aun así, no se habla de la extracción de estos productos naturales, en el cual se pueden utilizar síntesis de compuestos (productos sintéticos) para la obtención de aceites, por ejemplo, con la posibilidad de encontrar trazas de ellos mismos en el producto final.

Como he comentado anteriormente, debido al vacío legal existente, hay marcas que se publicitan como “Cosmética Natural”, cuando la realidad es que solo el 10-15% de la industria cosmética total proviene del cultivo ecológico y está certificada. Así que los fabricantes más grandes no van a cambiar sus fórmulas más vendidas sólo para obtener un pedazo de este mercado , que es insignificante comparado con la totalidad, sin embargo, la mayoría de ellos agregan un extracto o un aceite aquí y allá y en cantidades mínimas para capturar una parte de ese mercado, algunas incluso se venden en herbolarios y tiendas ecológicas, pero que utilizan en sus productos conservantes, colorantes o derivados del petróleo, con lo cual no cumplen los requisitos para serlo.

Apivita, Aveda, Biologique Recherche, Bottega Verde, Clarins, L´Occitane, Mondeconatur, The Body Shop, Origins e Yves Rocher son alguno de estos ejemplos.
Certificado de cosmética Natural

Al no existir una normativa específica que regule la composición de estos productos, la designación de cosmética natural y orgánica o bio, viene dada por los requerimientos y las certificaciones de un grupo de empresas certificadoras especializadas.

Cosmética ecológica:

Tampoco hay una definición como tal de cosmética ecológica, hay varios organismos que certifican la cosmética elaborada a partir de ingredientes de cultivo ecológico:

Soil Association en Inglaterra, la asociación BDIH en Alemania o Ecocert y Qualité France en Francia entre otras.

Sellos de certificación Natural y/o Ecológico
Cruelty free

Esta terminología hace referencia a aquellos productos o actividades que no dañan o no matan animales.  Estas técnicas para reducir los animales utilizados en las pruebas y su sufrimiento incluyen: reemplazo (eliminar una prueba de animal por completo), reducción (menos animales utilizados en la prueba mediante análisis estadístico) y refinamiento (haciendo pruebas menos dolorosas).

En el mundo de la cosmética existen métodos más rápidos, más baratos y más precisos que la prueba con animales, por ejemplo, la epidermis humana reconstruida, que usa piel humana donada de cirugía estética para reemplazar la prueba cutánea que es más relevante para las reacciones humanas. Otros métodos Cruelty free incluyen pruebas  in vitro (tubo de ensayo) de tejido humano. También existen sistemas basados en  el aislamiento de un tejido u órgano selecto para realizar pruebas en un ambiente extremadamente controlado.

Cruelty free
Sello de certificacion de Leaping Bunny constata que un producto no fue probado en animales.

La Directiva 2003/15/CE introdujo disposiciones relativas a los ensayos con animales en la Directiva 76/768/CEE sobre cosméticos. En consecuencia, la experimentación con animales en la Unión ya está prohibida desde 2004 para los productos cosméticos y desde 2009 para los ingredientes cosméticos («prohibición de experimentación»).

Desde marzo de 2009, también está prohibida la comercialización en la Unión de productos cosméticos que contengan ingredientes experimentados en animales («prohibición de comercialización»). En lo que se refiere a las consecuencias más complejas para la salud humana (toxicidad por administración repetida, incluidas la sensibilización cutánea y la carcinogenicidad, así como la toxicidad para la función reproductora y toxicocinética) la fecha de la prohibición de comercialización se amplió al 11 de marzo de 2013.

http://ec.europa.eu/growth/sectors/cosmetics/

Sin embargo que un producto tenga el certificado de Cruelty free no significa que los ingredientes no provengan de animales como pasa con muchos pigmentos que se extraen de la escama de los peces o la misma cera de abeja, es decir que al referirse a una comida o cosmético sin productos de origen animal, se utiliza el término “vegano”.

A pesar de que la definición de “cruelty free” es universal y simple, es difícil de determinar qué marcas realmente no toman parte en esta práctica. Esto es en parte debido a que términos como “No testeado en animales” y cruelty free – ¡como muchos otros términos en cosmética! – no están tan regulados como uno se imaginaría, lo que significa que, en términos generales, es útil consultar otras fuentes para asegurarnos que la marca de la que estamos comprando es, efectivamente, cruelty free.

Veganos

La cosmética vegana consiste en productos naturales, que no contienen ingredientes procedentes de animales ni derivados (como la cera de abeja, por ejemplo), solo contienen ingredientes vegetales.

Esto significa que hay muchos compuestos que se restingen, veamos algunos ejemplos:

Los colorantes

Colorantes orgánicos vegatales:

  • Beta caroteno (de zanahorias y calabaza)
  • Henna hojas (de las hojas de la planta)
  • Color del Carmelo (de calentar los azúcares)
  • Carmín (de insectos machacados)
  • Si se usan como colorantes, verá estos nombres en la lista de ingredientes.

Colorantes inorgánicos. Estos generalmente provienen de minerales…

Óxidos de hierro
Se obtiene mediante un procesado sintético. Herrumbre: Amarillo, marrón, tonos rojizos.

Negro de carbón
Se obtiene tras quemar con una llama de gas natural una superficie de hierro o huesos de animales: Negro.

El óxido de cromo verde
Ácido crómico: verde oliva y verde azul.

Ultramarines
Hecho por fusión de azufre, carbonato de sodio, arcilla china, y el tono de carbón. : Azules y rosas.

Oxicloruro de bismuto: Agente de perlas blancas.

Colores metálicos: Como aluminio, cobre o bronce.

Es decir que no podemos saber si el color negro de nuestra sombra o lápices de ojos proviene de la calcinación de hierro o huesos de animales, por lo que es imposible determinar si es vegano o no.

Los Principios activos

También pasa lo mismo con muchos principios activos, por ejemplo las proteínas como el Colágeno se extraen de las espinas de pescado o ganado porcino y bovino.
El Ácido Caprílico que es un ácido graso líquido de la vaca o la cabra usado en perfumes y jabones.
También con la Alantoina, ácido úrico de las vacas y demás mamíferos y se usa en cremas y lociones.
El Escualeno se puede extraer del aceite de oliva o del aceite del hígado de las ratas.
La Queratina, por otro lado, es extraída de cuernos, pezuñas, plumas y pelo de varios animales molidos. En enjuagues para el pelo, champús, soluciones permanentes.

Es decir que todas nuestras cremas están llenas de productos de procedencia animal (y nadie garantiza que dichos animales nos proporcionen estos compuestos sin sufrimiento alguno) aunque muchas empresas optan por obtener estos compuestos mediante una vía sintética, en este caso los que elijan un tipo de vida o cosmética vegana deben acercarse al mundo de lo sintético, químico y artificial si no quiere que su rango de elección en cuanto a productos cosméticos, en este caso, se reduzcan a un par de cremas en el mercado.

Lo que yo pienso al respecto

Es que los cosméticos naturales al 100% no funcionan tan bien y es sólo un hecho, cuando se restringe la paleta de ingredientes que puedes utilizar para crear una formulación, se esta jugando en desventaja contra los formuladores cosméticos que no tienen esas restricciones. Los compuestos sintéticos están creados para aportar a una formula cosmética inocuidad y efectividad, de esta manera se aumenta el porcentaje de un principio activo que queremos para aumentar la efectividad de un producto o se desecha un compuesto que podría ser potencialmente alergeno y así reducir la probabilidad de reacciones en los consumidores. Todos nos maravillamos con la idea de productos de belleza naturales o verdes, pero esto es secundario ante el deseo de obtener un producto que funcione.

Para mi lo mas importante es eliminar la fobia química, ya que hay personas que creen que las mejores cosas vienen de la naturaleza y cuando empezamos a modificarlas, las hacemos menos seguras (¿?).

¿Enserio?

Esta es una actitud extremista, y muy difícil de debatir ya que es imposible “demostrar” que cualquier producto químico (o natural) es seguro. En ciencia, no se puede “probar” un negativo (por ejemplo, que un producto químico no será peligroso)  pero es que ni siquiera el AGUA es seguro! Y para algunas personas, el agua no es seguro.

es más,

Creo que todos estarían de acuerdo en que el extracto de granada es natural. Pero ¿qué pasa con el aceite mineral que se refina de petróleo que sale de la tierra? ¿Es más o menos natural?, o la cicuta, ese veneno que ha sido usado durante décadas que se extrae de una planta ¿es mas beneficioso por ser natural?, no veo nada de beneficio en tomar un veneno por muy natural que sea. Dado que no hay una definición única de lo que constituye a un producto el ser “natural” no hay una respuesta clara. Las empresas pueden y van a decir casi todo lo que quieren acerca de la naturaleza, incluso si están explotando la ignorancia de los consumidores y el miedo de la química para ganar dinero.

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